Callejuelas típicamente inglesas que durante los siglos XVII y XVIII se construyeron en la parte trasera de grandes casas adosadas para reunir los establos y caballerizas de las familias acaudaladas.
En Edimburgo, la gran mayoría se encuentra en el barrio de Stockbridge, antaño un pueblecito rural que no se anexionó a la ciudad hasta el siglo XIX. Cuando dejaron de cumplir con su función original, algunos mews se demolieron, pero muchos se reformaron y reconvirtieron en residencias modernas de aire rústico y elegante.
Aunque se trata de viviendas pequeñas, habitualmente de una sola habitación, la mayoría conserva la característica estructura original, un factor que, sumado a la ubicación, en pasajes tranquilos de uno de los barrios más bonitos de la ciudad, las convierte en inmuebles selectos por los que se pagan precios muy elevados.